Reapertura de la causa Zamaro-Urquía

La APSF quiere ser querellante en la reapertura de la causa Zamaro-Urquía. La decisión fue tomada por la Comisión Directiva y se someterá a la votación de una asamblea extraordinaria, convocada para el 21 de marzo a las 18.30 hs.

La Comisión Directiva de la Asociación de Prensa de Santa Fe resolvió participar como querellante en la reapertura de la causa por el asesinato de Marta Zamaro y Nilsa Urquía. La decisión fue tomada luego de varias reuniones con funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, amigos y familiares de las víctimas y de las consultas legales pertinentes.

A tal efecto, la Comisión Directiva dispuso convocar a una asamblea de afiliados a los fines de que consideren esta decisión.

La asamblea está convocada para el próximo lunes 21 de marzo, a las 18.30, en la sede sindical de Amenábar 2655.

Las razones

Marta Zamaro era trabajadora y miembro de la Comisión Interna del matutino Nuevo Diario de la ciudad de Santa Fe y era defensora de presos políticos.

El secuestro, la tortura y muerte que padeció junto a Nilsa Urquía en noviembre de 1974 quedaron impunes. Si se repasan las 214 fojas del expediente judicial desde que se inicia hasta que prescribe el año pasado y es girado al Archivo de la Memoria, se observan los nulos avances registrados en procura de hallar a los culpables de este crimen.

Sin embargo, todo lo que la justicia no hizo en aquella oportunidad, podría empezar a corregirse cuando comiencen a oírse los testimonios de sus compañeros, familiares y amigos.

La Asociación de Prensa de Santa Fe quiere ser parte activa en este proceso que contribuirá a revelar la verdad del que, probablemente, sea el primer crimen cometido por el Comando Anticomunista del Litoral (CAL), versión santafesina de la banda terrorista Triple A,  en el marco del plan sistemático de exterminio que luego continuaría la dictadura militar.

En el asesinato de Marta Zamaro y su encubrimiento, se tejen además complicidades políticas y civiles que es hora de hacer visibles. Luego de los crímenes, el CAL se atribuyó un atentado contra el edificio de Nuevo Diario y las amenazas a trabajadores y trabajadoras se hicieron moneda corriente. Muchos valiosos trabajadores de prensa abandonaron la ciudad y el periodismo, corridos por el terrorismo.

Con esta decisión, la Comisión Directiva de la APSF reafirma su compromiso con la memoria y la justicia frente a la proximidad de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976.

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